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Bueno, nosotros salimos de la recesión en mayo de 2002. Yo ya anunciaba en los primeros meses de gobierno que en 2003 íbamos a crecer 5%, y creo que crecimos algo así.
-Pero Kirchner dice que asumió con el país en el infierno.
-Salir del infierno quizá para el Presidente tenga que ver con que queda mucha exclusión. Por eso hay que seguir creciendo y repartiendo bien el ingreso.
-Él insiste con el infierno y el gobierno se lo entregó usted...
-No, miren, es muy sencillo: se realizó la mejor de todas las transiciones de la historia argentina. Kirchner se quedó con todo el equipo. Y hoy todavía, de los ocho ministros que tiene, cinco han estado en mi equipo.
-Entonces, ¿por qué el Presidente lo ataca tanto?
-Eso es aparte, no tiene importancia. Puede tener interés periodístico, pero a mí no me interesa. Hay que preguntárselo a él.
-¿Qué opina del estilo de gobernar de Kirchner?
-Creo que el Gobierno es como un embudo, y todas las decisiones, en definitiva, pasan por el Presidente. Son sólo tres o cuatro dirigentes los que opinan, los demás no hablan. Esto de no tener reuniones de gabinete es muy particular. No sé si un ministro sabe lo que piensa el otro, o si hay un proyecto general en el que están todos involucrados.
-Una de las críticas que se le hace a Kirchner es la concentración de poder. ¿Hay un proyecto hegemónico?
-No, eso no tiene que ver con la concentración de poder, tiene que ver con una forma de administrar el poder. Tiene que ver con una forma de ser, con una característica. Yo siempre le decía a Kirchner que me preocupaba la forma en que permanentemente estaba tomando decisiones; eso es muy agotador. Uno puede equivocarse.
-¿Cree que Kirchner debe aspirar a la reelección?
-No es novedad para nadie que está planteando que no va a ser candidato a presidente.
-¿Y usted le cree?
-Sí, sí. Le creo porque es lo que siempre ha dicho y porque si no sería un manoseo grande para Cristina Kirchner, cosa que ni él ni ella aceptarían, me imagino. Sería un manoseo intolerable.
-¿Y cómo ve a Cristina?
-Ella no ha tenido, que yo sepa, experiencias de gestión. Y con su personalidad, tampoco creo que se deje manejar.
-Se supone que es preferible que un presidente no se deje manejar.
-No, desde ya. Me parece que dadas sus características personales, que yo conozco y conocemos todos, no es lógico que se dejara manejar. Ella ya es una incógnita, porque puede ser mejor o peor, o igual; no sé, no se sabe.
-¿La ve con perfil de presidenta?
-Es muy difícil saber eso. En general, jamás he apoyado a nadie sin experiencia. Creo, como creen generalmente los americanos, que para llegar a ser presidente tiene que tener experiencia en materia de gestión. Y Cristina no tiene experiencia de gestión para ser presidenta.
-¿Usted la votaría?
-Cuando estén los candidatos, le cuento. Es difícil que yo vote a alguien que no sea justicialista. Siempre voté así, hasta ahora.
-¿Puede ser la excepción que confirme la regla?
-No sé, es difícil que yo cambie.
-¿Cristina va a lograr encolumnar al peronismo?
-Eso hay que preguntárselo a ella. El peronismo, en su mayor parte, va a apoyar la decisión del presidente del justicialismo.
-Cristina alguna vez lo llamó a usted “El Padrino”...
-Esas son las miserias de la política menor. Lo único que pueden achacarme a mí es que yo elegí lo que creía mejor para la Argentina. Si tuviera que elegir, ahora y en las mismas condiciones, elegiría lo mismo, porque la gente en ese momento quería la renovación, que se fueran todos. Y Kirchner era el único que no había sido presidente, de los que se presentaron por mi partido. Era lo más nuevo. Yo lo hice sin ningún interés y ellos lo saben.
-¿Considera que el gobierno de Kirchner es peronista?
-Por supuesto. Bueno, como era el de Menem. El peronismo es tan amplio... Siempre tuvo alas y sectores... Esta es una versión.
-¿Y el gobierno de Cristina también va a ser peronista?
-Hay que ver... De que Cristina es peronista, yo creo que nadie puede tener dudas. Ahora, cuando haga el gobierno, vamos a ver a quiénes convoca...
-¿Está por lanzar otro libro?
-Sí, es el primer tomo de dos en el que relato los tres primeros meses de mi gobierno.
-¿Y el título cuál va a ser?
-El título provisorio es “Salir del infierno”, “Memorias del Infierno”, una cosa así.
-Entonces fue usted quien sacó al país del infierno...
-Son criterios personales, subjetivos. Lo cierto es que el día que asumí el gobierno tenía todo vallado, los legisladores no se animaban a ir a votar. Y el día que lo entregué era un día de fiesta. Ahora todos hablan, todos son guapos. Ahora es más fácil.
-¿Lo dice por Kirchner?
-No, no, no, para nada. No, en general; no lo digo por él.
-Si Kirchner lo llamara en algún momento para conversar, ¿iría a hablar con él?
-No creo que tenga necesidad de llamarme, pero yo no tengo dificultades de hablar. La verdad es que no guardo rencores. Lo único que quiero es que no nos pase como a fines de 2001, donde la gente se quería ir del país, donde pensaban en la guerra civil.
-¿En política es necesario tener enfrente un demonio para sobrevivir?
-No para mí... Pero, quizá para otros dirigentes sea así.
-Si Cristina es presidenta, ¿en qué papel ve a Kirchner?
--Y, no sé...
-¿Lo imagina escribiendo libros como usted?
-Lo que me imagino es que debe estar muy agotado, porque su forma de administrar el poder requiere un esfuerzo muy grande.
-¿Necesitará 4 años de descanso para volver en 2011?
-Por ahí, a lo mejor tiene esa intención. Lo cierto es que él siempre me decía: “Mirá, yo voy a estar un tiempo y me voy...”. CC
Cuatro días en París
La senadora Cristina Kirchner aterrizará hoy en París en un avión de Air France para una visita de trabajo de cuatro días. Llega para representar oficialmente a su esposo, el Presidente, en la firma de un convenio internacional sobre la desaparición forzada de personas.
La primera dama proyecta encontrarse con Segolene Royal, la candidata socialista y estrella mediática en Francia, así también con su contrincante conservador, el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy.
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