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Mendoza sigue pagando el mal manejo de los ex bancos oficiales |
 Inmuebles. La caída de los bancos dejó una gran cantidad de inmuebles ociosos. El más valioso es el que fuera sede del Banco de Previsión Social en Bu |
Más de siete años después de su caída y diez de su venta, las consecuencias del mal manejo de los bancos oficiales todavía se pagan en Mendoza. Y mucho, aunque no haya ningún responsable preso.
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Esta última semana se terminó de caer la causa judicial que se llevaba en los tribunales federales y 32 directivos que administraron los bancos en su última etapa estatal quedaron libres de culpa y cargo. Sin embargo, detrás de sí dejaron un peso que la provincia demorará años en levantar.
Casi el 70% de los 1.100 millones de dólares que debe Mendoza a la Nación y a acreedores internacionales corresponde a préstamos tomados en los ’90 para capitalizar a los bancos de Mendoza y de Previsión Social. Un tramo de esa deuda (la colocada en bonos) se terminará de pagar en 2018.
Como consecuencia de miles y miles de créditos otorgados sin control durante la gestión de Rodolfo Gabrielli (1991-1995), el Gobierno provincial todavía mantiene un organismo en la órbita del Ministerio de Hacienda, la Dirección de Administración de Activos de ex Bancos Oficiales (DAABO), que tiene como misión intentar cobrar lo que se pueda de aquellos préstamos.
Pero el éxito fue relativo: en la DAABO (antes Ente de Fondos Residuales) quedaron acumuladas carpetas de préstamos incobrables por casi $1.000 millones, que en los últimos años se han ido recuperando muy poco.
Es más, sucesivas leyes y perdones a los deudores licuaron esa deuda y hoy sólo quedan por cobrar unos $200 millones.
Pero además, aquel mal manejo público, sumado al que sobrevino después cuando el banco se privatizó, provoca hoy efectos intangibles que no se pueden medir en dinero.
Mendoza no tiene bancos oficiales, con lo que carece de un instrumento financiero que sirva para el desarrollo de la economía de la provincia. Hoy sólo cuenta con el Fondo para la Transformación y el Crecimiento, que presta plata. Pero lo hace en niveles muy reducidos: sólo puede ofrecer $100 millones al año.
La mayoría de los préstamos que hoy se toman se hacen en la banca comercial, que reinvierte sus ganancias fuera de la provincia desencadenando una salida neta de capitales.
La caída de la causa judicial Esta última semana se conoció que todo el personal jerárquico del estatal Banco de Mendoza que estaba acusado por subversión económica y violación de la denominada Ley Penal Tributaria fue sobreseído por el titular del Juzgado Federal Nº1 de Mendoza, Walter Bento, al prescribir la causa diez años después de haberse iniciado por el ex juez federal Luis Leiva.
Durante los primeros años de la década del ’90, los bancos oficiales fueron sometidos a un funcionamiento perverso. El poder político se tentó con usarlos para solucionar los problemas fiscales y financieros de la provincia.
Y así fue como cualquier problema se resolvía fácil: ante dificultades que surgían en la producción, por ejemplo, se inventaban líneas de crédito que se daban sin respaldo y como si fueran un regalo.
La consecuencia fue letal cuando sobrevino el efecto tequila a principios de 1995. El Banco de Mendoza prácticamente se quedó sin activos y, para que no se desplomara, hubo que capitalizarlo.
Así fue como se terminaron pidiendo préstamos en un contexto internacional desfavorable y se lo vendió al mejor postor, que fue el banquero Raúl Moneta. El resto es historia conocida: el banquero de Carlos Menem sólo un par de años después se encargó de liquidarlo.
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Fuente: Diario Uno Sección: Mendoza Autor: Marcelo Arce
Fecha del Articulo: 09-07-2006
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